Cómo preparar la clínica para la temporada de procesionaria

Auxiliar veterinaria fotografiando con el móvil a un cachorro sobre la mesa de exploración

Cómo preparar la clínica para la temporada de procesionaria

Hay urgencias que llegan por sorpresa y otras que están en el calendario. La procesionaria es de las segundas: cada año, las mismas semanas, los mismos casos entrando por la puerta con la lengua inflamada. Y cada año, muchas familias sin saber que existía el riesgo.

Comunicar antes es parte del trabajo clínico

Un aviso a tiempo evita necrosis linguales y evita también una urgencia cara para el cliente. Que además te posicione como la clínica que se anticipa es un efecto secundario, no el objetivo.

Un calendario sencillo

Adapta las fechas a tu zona, porque varían bastante entre el norte y el sur:

  • Tres semanas antes del pico habitual: publicación explicando qué es, cómo se reconoce el nido y qué zonas de paseo evitar.
  • Una semana antes: email o WhatsApp a clientes con perro, con las señales de alarma y tu teléfono de urgencias.
  • Durante el pico: recordatorio breve en redes y cartel en la sala de espera.

Qué debe decir el mensaje

Tres cosas y ninguna más: cómo se reconoce el peligro, qué hacer inmediatamente si hay contacto y por qué hay que venir hoy. Nada de tratamientos caseros ni de lavados improvisados.

Aplícalo al resto del año

La procesionaria es solo un ejemplo. Golpes de calor en julio, petardos en fiestas, leishmania al empezar la temporada de mosquito, intoxicaciones navideñas. Un calendario anual con seis o siete campañas de este tipo cubre casi toda la comunicación del año y no tienes que inventar nada cada mes.

Llamar ahoraWhatsApp