Ficha de Google: los campos que casi ninguna clínica rellena
Para una clínica de barrio, la ficha de Google suele recibir bastantes más visitas que la propia web. Es lo que aparece en el mapa, lo que se ve al buscar el nombre y lo que la gente consulta desde el móvil. Y sin embargo, la mayoría están a medio rellenar.
La buena noticia es que casi todo lo que falta se arregla desde el móvil, gratis, en una mañana. No hace falta saber nada técnico. Hace falta sentarse una vez con la ficha delante y recorrerla campo por campo.
Antes de nada: comprueba que la ficha es tuya
Hay clínicas con dos fichas: la que crearon ellos y otra que Google generó sola, o que dejó abierta el anterior propietario del local. Busca el nombre de tu clínica en el mapa y mira si aparece duplicada o con una dirección antigua. Si encuentras una ficha que no controlas, se puede reclamar la propiedad o pedir la fusión de duplicados. Mientras haya dos fichas activas, las reseñas y las visitas se reparten entre ambas y ninguna funciona bien.
Comprueba también quién tiene acceso. Es frecuente que la única persona con permisos sea la empresa que os hizo la web hace seis años. Añade al menos dos cuentas de la clínica como propietarios.
Nombre, dirección y teléfono, exactamente iguales en todas partes
El nombre de la ficha debe ser el nombre real de la clínica, sin añadir «veterinario 24 horas urgencias» detrás. Eso es motivo de suspensión y además queda mal. La dirección y el teléfono deben escribirse igual en la ficha, en la web y en cualquier directorio donde estéis. Las diferencias pequeñas confunden y restan, y ordenar esto es una de las bases del posicionamiento local de una clínica veterinaria.
Revisa además el pin del mapa. En calles largas o en centros comerciales, es habitual que esté a cincuenta metros de la puerta. Arrástralo hasta la entrada real.
Categoría principal y secundarias
La categoría principal debe ser «Veterinario». Es la que más peso tiene cuando alguien busca cerca. Después puedes añadir secundarias que describan lo que también haces: peluquería canina, tienda de animales, residencia. Añade solo las que prestes de verdad; llenar el campo de categorías que no ofreces confunde a la gente y te trae llamadas que no quieres.
Horario, y sobre todo el horario especial
El horario normal casi todo el mundo lo pone. El que nadie configura es el de festivos y puentes. Si un 6 de enero apareces como abierto y estás cerrado, te llevas una reseña de una estrella de alguien que ha ido con un animal enfermo. Google permite programar esas fechas con meses de antelación.
Siéntate ahora con el calendario laboral de tu comunidad y carga de golpe los festivos del año, incluidos los locales. Añade también los cierres por vacaciones y las tardes que cerráis en agosto. Y si haces urgencias, configúralas como horario aparte, porque no es lo mismo estar abierto para consulta que atender avisos.
Servicios, uno a uno
Hay un apartado para listar servicios y admite descripción. Muy pocas clínicas lo usan. Es el sitio para dejar claro si haces ecografía, cirugía de tejidos blandos, animales exóticos o urgencias, porque son justo los filtros por los que la gente decide.
Escribe cada servicio con el nombre que usaría un cliente, no con el que usáis entre vosotros. «Limpieza dental con anestesia» se entiende; «profilaxis dental» no. En la descripción, dos líneas bastan: qué incluye y para qué sirve. Una lista razonable para empezar:
- Consulta general y revisiones
- Vacunación y desparasitación
- Cirugía de tejidos blandos
- Limpieza dental
- Ecografía y radiología
- Analítica en la propia clínica
- Urgencias, con el horario en que las atendéis
- Animales exóticos, si los ves
- Identificación con microchip y pasaporte
Atributos que la gente sí mira
Parking propio, accesibilidad, si atiendes exóticos, si hay sala de espera separada para gatos. Parecen detalles menores hasta que entiendes que alguien con un gato estresado elegirá siempre la clínica que separa perros de gatos.
Repasa también los atributos de accesibilidad, los métodos de pago y si aceptáis cita previa online. Google añade atributos nuevos cada cierto tiempo y no avisa: los que no revisas se quedan sin marcar para siempre.
La descripción y el enlace de reserva
La descripción del negocio no cambia el posicionamiento, pero sí la decide alguien que está comparando dos clínicas. Cuenta en pocas líneas quién sois, qué hacéis y qué os diferencia de verdad: el horario continuo, la sala felina, los años que lleváis en el barrio.
Si tienes cita online, pon el enlace en el campo correspondiente y comprueba que lleva directamente al formulario, no a la portada. Y asegúrate de que ese formulario se ve bien en móvil, porque la mayoría llegará desde el teléfono; si no lo tienes claro, revisa cómo está montado el diseño web de tu clínica.
Preguntas y respuestas: contéstate tú
Es la sección más ignorada y una de las más útiles. Puedes publicar tú mismo las preguntas frecuentes y responderlas: si atiendes sin cita, si hay urgencias nocturnas, cómo funciona el primer aviso. Si no lo haces tú, esa sección se queda vacía o la rellena cualquiera.
Escribe seis u ocho preguntas reales, de las que os hacen por teléfono todas las semanas: si hay parking, si atendéis conejos, cómo se pide cita, qué hacer un domingo por la noche, si aceptáis seguros. Publícalas desde una cuenta personal y respóndelas desde la cuenta de la clínica. Y activa las notificaciones, porque cuando pregunta un cliente conviene contestar el mismo día.
Fotos con criterio
No hacen falta muchas, pero sí las correctas: fachada reconocible desde la acera, sala de espera, consulta y equipo. La de la fachada es la más importante de todas, porque es la que ayuda a encontrarte a quien llega con prisa.
Hazlas de día, con la luz encendida y el local recogido. Actualiza la de la fachada cada vez que cambiéis el rótulo o el toldo. Y sube una foto nueva de vez en cuando: una ficha con la última imagen de hace cuatro años parece un negocio cerrado.
Publicaciones y reseñas
La ficha permite publicar novedades cortas. No hace falta llenarlas de contenido: un aviso de campaña de vacunación, el horario de agosto o el recordatorio de la procesionaria en marzo cumplen de sobra y mantienen la ficha viva.
Y responde a todas las reseñas, también a las buenas, con dos líneas. En las malas, nunca entres en detalles clínicos ni menciones datos del animal: agradece, lamenta la experiencia e invita a hablarlo por teléfono. Quien lee esa respuesta no es quien la escribió, es el siguiente cliente.
Revísala cada tres meses
Google cambia campos, añade atributos y a veces acepta sugerencias de usuarios sobre tu propio negocio. Una revisión trimestral de quince minutos evita sorpresas. Mira el horario del trimestre siguiente, comprueba que nadie ha «corregido» tu teléfono y repasa las preguntas nuevas.
Si prefieres que alguien lo deje ordenado de una vez, trabajamos el posicionamiento local de clínicas veterinarias y la ficha de Google forma parte de ese trabajo. Puedes contarnos cómo está la tuya y te decimos qué falta.